

Hay Dios no puede ser, cada vez que me acuerdo es inevitable que me estremezca, que me emocione, que se me piante un lagrimón. Como no me va a pasar eso y otras tantas sensaciones si fue el partido más emocionante de mi vida, en donde por primera vez desde que voy a la cancha sentía que todo lo que soñé se podía cumplir. Fue el 10 de diciembre del 2006, justo para arruinar la fiesta del día del salame (no saben lo mal que me sentí) Eran todos contra nosotros. Claro tenían 3 puntos de ventaja y quedaban 3 en juego. Todos los diarios, los canales de TV, todo el mundo en la calle, todos diciendo que boquita iba a ser tricampeón (en capital ya vendían una revista especial por el tricampeonato, yo la vi), sus propios jugadores lo creían. Menos nosotros. Menos los jugadores. La gente del pincha era la única que esperaba el milagro, hasta los de River estaban resignados. Fue un partido intenso, con muchos nervios, estabamos más pendientes del partido de Boca - Lanus que del nuestro, porque el equipo podía ganarle al Arse. Pero Boca ganaba, por un gol de Palermo. Y no nos quedaba más que alentar para agradecerle a este equipo todo lo que había hecho. Pero antes de que termine el primer tiempo Lanus empata, y nos empezamos a mirar como diciendo “Vamos que se puede”. En el segundo tiempo iban ´12 y se escucha “gol de Lanus” y un enorme escalofrío nos recorrió el cuerpo. Lanus le estaba ganando a boquita y por primera vez en el campeonato dependíamos sólo de nosotros. Y cuando no, 4 delanteros metió el cholo y todos a la carga. Por derecha, por izquierda, por el medio, por arriba, por abajo. No quería entrar. Ya no había forma de hacer entrar la globa al arco del Arse, y los minutos pasaban, como siempre. Pero en la cancha estaba el heredero de la mística pincharrata. Y cuando iban ´40 tiró un corner perfecto para que el flaco Alayes emule al Tata Brown en el ´82, y la clave arriba, y bien adentro del corazón de la gente que grito el gol más esperado del campeonato, el que nos depositaría en la final esperada, deseada y ansiada (por nosotros) De ahí en adelante fue una locura, entre los que escuchaban el partido de Boca, los que querían que el Arse no nos empate, y los que lloraban por la emoción. Cuando ya se terminaba el partido el tanque Pavone le rompe el arco como para que nos quedemos tranquilos de que ellos habían hecho todo. Sólo restaba que pierda Boca. Todos cantando sin saber que cantar, “que vamos a salir campeones” decían unos “si sos del lobo puto, te queres matar” decían otros. Hasta que sonó el pitazo final, y también en la bostanera. Si carajo estamos en la final. Abrazate con cualquiera, ya no importa nada, ¿quién no se siente más fuerte que nadie? Estábamos en una final por primera vez, (como dije en otra historia, para los que nacimos después del ´83) y ahora si cantalo, cantalo y anda rapido a hacer la cola porque... “en la cancha de Velez vamos a ganar y la vuelta, y la vuelta vamo´a dar”